Día 1
Otra oportunidad para volver a empezar.
¡Llegamos a otro 1 de marzo! Reiniciamos otra oportunidad para vivir como deseamos vivir.
A mí siempre me ha llamado la atención el casi umbral que representa la mañana de un día 1; porque se abre una etapa que esperamos sea mejor, pero al mismo tiempo se cierra otra: los resultados de febrero. Y si no te gustó lo que lograste o viviste en febrero, ¿te acuerdas de que apenas hace como media hora era 1 de febrero? También rezaste la Divina Providencia y le pediste a Dios que te diera la fuerza y talentos para vivir un gran mes y tenías el entusiasmo y energía de un día 1, como hoy. ¿Y qué tal te fue? ¿Lo lograste? Porque apenas fue hace unas horas eso. Tienes los resultados frente a ti, frescos, frescos.
Sí, necesitamos confrontarnos con la verdad. Porque lo que no se mide, no se puede mejorar.
¿Llevas registros de tus finanzas? ¿De tu peso? ¿De el tiempo asignado a convivir con tus seres queridos? ¿Del tiempo para ti, para tu lectura, estudio, ejercicio y meditación? Bueno, sé que parece abrumador pensar en un orden así… para quien no lo hace. Pero es lo más natural para quienes lo llevamos.
De solo buenas intenciones no se logra gran cosa (quizá ya te diste cuenta de eso). Tener la mera intención o un plan “en la mente” casi nunca se transforma en resultados tangibles. Solo lo que se baja a papel, lo que se escribe en el calendario, es lo que se hace. Asignas tiempo y te cumples. El tema es autoliderazgo. Llevar agenda es el cincel y el martillo de aquel que esculpe su vida, de aquel consciente de ser escultor y obra.
Lo único que cuenta son los resultados.
Y esos, siempre serán consecuencia de nuestras acciones.
¿Quieres resultados realmente diferentes? Tienes que actuar de manera diferente a como lo venías haciendo hace tan solo unas horas, en febrero. De lo contrario, hoy, día 1 de marzo, podrás empezar con fe y entusiasmo, esperando lo mejor. Pero lamento decirte que si no actúas diferente, lo único que vas a vivir es frustración, por desear lo que no te atreves a hacer que suceda. Frustración autogenerada.
Y luego te preguntas por qué tienes ese carácter.
Como dijo Krishnamurti: «No hay obstáculo en el camino que no haya sido colocado por nosotros mismos».
Sí, como yo, te entusiasma haber llegado a otro día 1 de mes y tienes la ilusión de que este mes sea mejor en todos los sentidos posibles, tienes que hacer ajustes a tus acciones para redirigirlas hacia ese resultado. Los resultados de febrero y enero y del año pasado son extremadamente valiosos, incluso si fueron malos, porque son “data”. Son datos valiosísimos porque te demuestran las acciones que sirvieron y las que no sirvieron para lograr los resultados que querías. ¡Ahí esta el enorme valor de la información!
Alerta aquí con algo…
Ten cuidado con:
La cómoda inercia sostenida por holganza.
El positivismo tóxico.
La necedad.
Este mes no van a mejorar las cosas si “solo deseas”, pero no reajustas las acciones que realizas, si no reajustas las velas para encontrar el mejor viento a tu favor. Sí, hay que hacer cambios, reajustes, adecuados por la data de los meses anteriores. El primer riesgo: la cómoda inercia sostenida por holganza. Es más fácil tener fe que hacer cambios de conducta. Y ¡claro que hay que tener fe! ¡Es poderosísima! Pero puede resultar frustrante si, teniendo fe, no hacemos los cambios necesarios en nuestras acciones. Si tu fe es verdadera, modifica tu conducta.
Piensa un rato en la frase anterior.
Luego, cuidado con el positivismo tóxico. ¡Hablar positivamente en voz alta frente al espejo con afirmaciones hermosas y motivantes, todos los días, creer en tus ángeles, emocionarte por traer colgado un dije energético ultrapoderoso,… mientras no haces ningún cambio en tu conducta, te hará vivir una gran frustración autogenerada! Si no te vas a atrever a cambiar tu conducta, mejor sería que no dijeras ninguna afirmación de esas motivantes y ultrapositivas. Habría más congruencia.
Y sí, también evita la necedad. La RAE define la necedad, en su primera acepción, como cualidad de necio, refiriéndose a la tontería, estupidez o falta de inteligencia. Qué fuerte saber la definición exacta, ¿verdad? Imagínate lo que implica decir: “¡No seas necio!”. Y si deseas algo y no haces lo necesario para lograr ese algo, eres necio. Quieres bajar dos kilos de peso este mes… mientras sigues comiendo exactamente igual que el mes pasado, en donde viste que no bajaste nada. Necio.
Evítalo.
Te tengo una gran noticia para abrir este mes.
¡Tú puedes hacer cambios en tu conducta! ¡Claro que puedes! Y así, ¡puedes lograr mejores resultados este mes! Si de momento no tienes claro cómo ni por donde empezar, busca ayuda, busca un terapeuta de esos que trabajan el análisis funcional de la conducta basado en ciencia. Te ayudarán explicándote, dándote anclajes y haciéndote ver cómo tu contexto te influye tanto y cómo conviene cambiarlo, de ser necesario. Pero sí, puedes cambiar y esperar un mejor mes lleno de entusiasmo y optimismo basado en el poder de la objetividad y entendimiento de la ley que rige al universo, la ley de acción-reacción.
Punto.
Cambias lo que puedes cambiar, tus acciones, y sucederán otras reacciones, otros resultados.
¡Pum!
Así nomás.
¿Fácil? Sí.
¿Sencillo? No.
¿Por qué? Por la cómoda fuerza de la costumbre. Somos animales de costumbres; nos atrapan. En esencia, esos tres puntos que te compartí arriba.
Si has llegado a leer hasta aquí… ¡Eres muy, muy superior a la inmensa mayoría de los mexicanos! ¡Te felicito! Precisamente por ello, te afirmo: entendiendo y aplicando lo que te he compartido hoy aquí, tienes el conocimiento necesario para afirmar que sí, ¡este mes será un gran mes!
¡No hay tiempo que perder! El mes ya empezó y cada minuto cuenta. Si tienes 20 años, quizá parecerá que puedes perder más el tiempo. Pero si tienes 45 o más, créeme, ya no hay mucho tiempo que perder.
Di no a lo que tengas que decir no. Personas, actividades o lugares. ¡Y di sí a las acciones, personas y lugares que te encaminen a los resultados que deseas vivir! Eso es estrategia. Ese es el cómo del qué.
Haz los cambios de conducta que necesites hacer. Pero…
…detente a pensar en ellos.
No vivas en automático. Así nada cambia.
Detente. Piensa. Reflexiona. Y así, emociónate decidiendo cambiar tu conducta.
Sé fuerte y valiente.
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo donde quiera que vayas». —Josué 1:9.
¡Emoción por entender!
P. D. ¡Nos vemos el 18 de marzo en el lanzamiento de mi nuevo libro, Lo inexplicable ante mis ojos! Ya quedan pocos lugares. Recuerda que puedes aprovechar que la entrada es libre aquí.
P. P. D. Mañana lunes 2 de enero, a las 8:30 p. m., (hora de la CDMX), daré un LIVE en mi Substack. No te lo pierdas.
Esto no termina aquí
Reflexiones breves continúan en un espacio más cercano.



